Belleza diaria

10 formas de frenar la tos por la noche

noviembre 23, 2015 Uncategorized 0 Comments

¿Tienes tos irritante y congestión nasal? Efectivamente, tal y como dirían en aquel anuncio, el resfriado te ha pillado. Te espera por delante un duro día de estornudos, escalofríos y moqueo constante, pero lo peor está por llegar. Cuando llegues a casa y lo único que quieres es meterte en la cama para descansar y recuperarte, la tos se convertirá en tu peor enemigo.

Por si no fuese suficiente con pasarnos la mañana con el pañuelo en la mano, a medida que avanza el día vamos empeorando: aumentan los estornudos, la congestión se complica, nos sube la fiebre por la tarde y al acostarnos empieza la juerga y ya no hay quien duerma. Pero, ¿por qué la tos es peor por la noche? El profesor Alyn Morice, jefe de estudios cardiorrespiratorios en la Escuela de Medicina de York, da la respuesta en ‘BT’: “A lo largo del día la reacción natural del cuerpo es tragar con frecuencia, lo que ayuda a que la mucosa nasal se drene por la nariz. Al acostarnos en la cama nos resulta más difícil despejar las vías respiratorias de forma natural y no tragamos con la misma asiduidad”.

Cuando nos tumbamos empieza a acumularse mucosidad en nariz y garganta y, por lo general, nos resulta más cómodo –cuando no se convierte en la única alternativa– respirar por la boca. Al hacerlo se secan e irritan los nervios en la parte posterior de la garganta y comienza la sonata de toses descontroladas.

Al margen de pasarte la noche en vela y sentirte agotado al ‘despertarte’, los dolores de espalda y cuello son insoportables, nos sentimos aturdidos, el pecho nos arde y tenemos la garganta tan seca que intentar inspirar normalmente se convierte en un drama constante. No desesperemos que hay solución: se puede vencer a la tos nocturna y dormir a pierna suelta, siguiendo estos sencillos y gratuitos consejos.

Es desesperante no poder dormir por culpa de la tos. Acaba con ella. (iStock)

Duerme inclinado

El moco que tenemos acumulado en la nariz, pecho y garganta es el culpable de que se nos irrite la garganta cuando nos metemos en la cama. La postura ayuda mucho, y si has pasado alguna noche en vela tosiendo seguramente ya sepas que cuanto más inclinado estés, mejor. Tampoco hace falta que duermas sentado, coloca algunas almohadas extra debajo de la cabeza para elevarte y deja que la gravedad trabaje por si misma dejando que la mucosidad vaya cayendo.

Date una ducha o baño caliente

No sólo te ayudará a relajarte después de un largo día de mocos y estornudos, además, el vapor de la ducha será de lo más útil para aflojar la mucosidad y aliviar la congestión de la nariz y el pecho. Inhala el vapor lentamente durante unos minutos y después trata de toser o sonarte la nariz para deshacerte de los excesos de mucosidad.

Haz gárgaras

Una medida preventiva barata y sencilla para aliviar la irritación y zanjar la tos antes de que se presente. Si añadimos al agua caliente un poco de limón o miel tendremos el remedio ideal para suavizar y humedecer la garganta y poder tragar y respirar con facilidad durante la noche.

Prepara la habitación

Estás hecho polvo y lo último que quieres es andar dándote paseos a medianoche en busca de un vaso de leche, un caramelo o una pastilla que te ayude a conciliar el sueño. Necesitas descansar y para eso es importante que acomodes tu cuarto para que sea el lugar ideal para dormir. Tenlo todo a mano en la mesita de noche: agua, pañuelos, jarabes variados para calmar la tos si surge en mitad del sueño y te despierta, y recuerda apagar todos los dispositivos electrónicos.

Cambia las sábanas

Los ácaros del polvo y otros alérgenos están al acecho en tu ropa de cama, esperando a que caiga la noche para atacar. Cuando estamos constipados incrementan las toses y nos dificultan la respiración, lo que irrita nuestra la garganta. Es importante que cambies las sábanas al menos una vez a la semana y que las laves al menos a 60 grados de temperatura para acabar eficazmente con las bacterias, gérmenes y fluidos que puedan estar anidando junto a ti mientras duermes.

También es recomendable secarlas a la intemperie porque la luz del sol es muy efectiva en lo que a eliminar microorganismos se refiere. ¡Ah! Y recuerda ventilar tu dormitorio cada día. Dejar que corra el aire fresco unos minutos es la forma más sencilla de deshacerse de los gérmenes que, inevitablemente, han impregnado tu almohada y ropa de cama.

Eso es. Tenlo todo a mano para que la cama se convierta en tu refugio sin necesidad de levantarte. (iStock)

Chupa un caramelo

Tampoco hace falta que sean de farmacia, cualquier pastilla o alimento destinado a ser chupado pueden paliar la irritación de la garganta, más aún si contienen ingredientes refrescantes como el eucalipto o la menta. Los caramelos proporcionan un alivio reconfortante e inmediato para los molestos síntomas del resfriado: al chuparlos estimulamos la producción de saliva contribuyendo a aliviar el dolor de garganta al tragar y permitiendo que las mucosidades fluyan libremente en lugar de quedarse atascadas.

Controla el nivel de humedad

Un humidificador ayuda a respirar mejor cuando estás congestionado gracias a que evita que la garganta se reseque mientras duermes. Lo ideal es mantener los niveles de humedad del dormitorio al 50% para que el aire no sea demasiado húmedo y la estancia se enfríe de más.

Mantente hidratado

Remedio infalible cuando estás resfriado: bebe mucha agua. Mantenernos hidratados calma el reflejo que provoca la tos y nos ayuda a humedecer las membranas de las mucosas disminuyendo la sensación de irritación y dolor de garganta.

No duermas boca arriba

Aunque dormir sobre la espalda nos permite que los pulmones se relajen y se expandan, también puede hacer que nos cueste más respirar y nos irritemos la nariz, especialmente cuando estamos congestionados. Procura ponerte de lado y ligeramente en pendiente para facilitar que el flujo respiratorio fluya correctamente.

Come chocolate

El chocolate negro posee una sustancia llamada teobromina cuyo consumo provoca un efecto inhibidor de la tos más potente que los habituales tratamientos a base de jarabes con codeína. Esta sustancia que también se encuentra en el té, aunque en menor cantidad que en el cacao, y ayuda a inhibir la actividad del nervio vago, evitando que se produzca el acto reflejo que provoca la tos. Según demostró un estudio británico realizado en 2013, para combatir tanto la tos crónica como la aguda sería suficiente con consumir una chocolatina diaria.

 

Fuentes: (iStock)/ ElConfidencial.com



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